¿Qué creó Dios en el principio?
En el artículo anterior afirmamos que el tiempo no es eterno, sino una creación de Dios. Ahora surge una pregunta inevitable y muy relevante para nuestra fe y cosmovisión:
¿Qué creó Dios exactamente en el principio?
¿Solo la materia? ¿Solo el tiempo? ¿O todo lo que existe?
La respuesta bíblica es más profunda —y más completa— de lo que a veces imaginamos.
Génesis 1:1, una declaración total
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1)
Este versículo no es una introducción poética sin contenido, sino una afirmación teológica integral. En una sola frase, la Biblia declara el origen de toda la realidad creada.
Veamos sus elementos.
“En el principio”: el origen del tiempo
La expresión “en el principio” marca el inicio del tiempo.
No había un “antes” medible, porque el tiempo mismo comienza con el acto creador de Dios.
Esto significa que:
- El tiempo no es eterno
- El tiempo no existe por sí mismo
- El tiempo depende de Dios
Dios no entra en el tiempo; el tiempo surge porque Dios crea.
“Los cielos”: el origen del espacio
En la Biblia, “los cielos” no se limita al cielo visible. Es una forma hebrea de referirse al ámbito creado, al “dónde” de la creación.
Dicho de otro modo:
- Dios crea el espacio
- El universo no es infinito ni autónomo
- Todo lo creado tiene un marco establecido por Dios
“Los cielos son los cielos de Jehová” (Salmo 115:16)
El espacio no contiene a Dios; Dios contiene al espacio.
“Y la tierra”: el origen de la materia
“La tierra” representa el mundo material. Génesis deja claro que la materia no es eterna ni preexistente.
Más adelante se nos dice que la tierra estaba:
“desordenada y vacía” (Génesis 1:2)
Eso no describe caos eterno, sino materia creada aún no ordenada.
La Biblia afirma sin ambigüedad:
- La materia tuvo un inicio
- La materia depende de la palabra de Dios
- La materia no es divina
“Lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3)
¿Entonces, qué fue primero: tiempo, espacio o materia?
La Escritura no nos da una secuencia técnica detallada, pero sí nos permite una conclusión sólida:
👉 Tiempo, espacio y materia existen porque Dios los creó.
👉 Ninguno es eterno.
👉 Ninguno existe de forma independiente.
Muchos teólogos coinciden en que Génesis 1:1 describe un acto creador total, no una creación fragmentada.
No es que Dios primero creó el tiempo, luego el espacio y después la materia como procesos separados, sino que todo lo creado surge por la palabra de Dios, bajo su soberanía.
Un error común: absolutizar las leyes físicas
A menudo se dice: “la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”.
Esa afirmación es válida dentro del universo ya creado, pero no explica su origen.
Las leyes físicas:
- Operan dentro del tiempo
- Presuponen materia existente
- No explican el inicio absoluto
Usarlas para negar la creación es confundir funcionamiento con origen.
La diferencia entre la Biblia y otras cosmovisiones
Muchas filosofías antiguas enseñaban que:
- La materia es eterna
- Dios (o los dioses) solo la ordenaron
La Biblia enseña algo radicalmente distinto:
- Solo Dios es eterno
- Todo lo demás es creado y contingente
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas” (Romanos 11:36)
Esto coloca a Dios no solo como diseñador, sino como Creador absoluto.
Una implicación espiritual importante
Si:
- El tiempo no es eterno
- El espacio no es absoluto
- La materia no es definitiva
Entonces:
- Nada creado es digno de adoración
- Nada material es nuestro fin último
- Nuestra esperanza no está en este sistema, sino en Dios
Vivimos en lo creado, pero no vivimos para lo creado.
Mirando hacia adelante
En el próximo artículo hablaremos del tiempo que corre y no se detiene (chronos), y de cómo la Biblia nos llama a vivir con urgencia y sabiduría en medio de días malos.
Porque comprender el origen de todas las cosas no es solo una cuestión intelectual,
es aprender a poner nuestra confianza en el Dios que las creó y las sostiene.
